Desde tan lejos... nunca pensé que razonaba como el resto de la gente. Desde tan lejos, nunca imaginé que pudiera acercarme tanto al presente.

martes, noviembre 29, 2005

Malos días

Durante el día de hoy, mejor dicho, durante la semana, ver el telediario o leer un periódico se ha convertido en una continua fuente de desánimo. Últimamente apenas hemos podemos elegir entre:

- el cambio metereológico,
- los descerebrados,
- desencuentros entre civilizaciones
- la venganza de los mares,
- la tragedia de las costas.

Menos mal que por lo menos tenemos unas pocas de gotas de justicia, y esperanza:

- los dictadores que pasan a ser dictatoriados,
- un país que remonta el vuelo.

De todos modos, para gustos los colores, y para ver las cosas desde distintos puntos de vista, sólo basta cambiar de periódico, o de cadena.


Escuchando.... Pixies - Hey

domingo, noviembre 27, 2005

Un color, y su ausencia

Como un punto en blanco dentro de una página en negro, surge aquel chico con cara de bueno. Con su andar cansino, lento, como el que va a ninguna parte, como el que no tiene motivos para ir, pero simplemente va. Así se desliza entre la gente gris, llena de prisas y sinsabores.

Así, muestra su libro rojo, del rojo de la ira, del rojo de una bandera comunista, del rojo del brotar de una herida la sangre (Eduardo Galeano)

El libro pasea entre la gente, se mueve entre la marea. Un rojo frente a tonos oscuros y grises. Un libro rojo ante la intolerancia y lo artificial. Sólo un libro rojo ante tanta miseria.

El viento apenas mecía su pelo grasiento. Sus gafas gastadas y sucias buscaban la punta de su nariz continuadamente. Los pantalones de pana anchos dejaban entrever sus grandes piernas.

Sin embargo, era feliz.

Con la mirada de cordero degollado. Con la frente sudorosa, con las manos inquietas, avanzaba como todos los días a su trabajo en la calle de la esperanza. Como un punto rojo, visto desde el cielo, rodeado de grises. Como un color frente a su ausencia.

jueves, noviembre 24, 2005

A que sí

A los que creen que perder es dejar de ganar riqueza.
Para los que la amenaza es el medio de todos sus fines.
A los que el grito les sirve como arma de guerra.
Para los que no hay más colores que el blanco o el negro.
A los que no se enfrentan a sus miedos.
Para los que la vergüenza no es más que permanecer por debajo de alguien.
A los que dejan de amar por envidia, por egoísmo.
Para los que la honestidad se mide en monedas.
A los que no comparten, a los que no dicen la verdad.
Para los que apartan la mirada de los problemas.
A los que dejan pasar la miseria por delante de sus ojos.
Para los que piensan con la edad del todo vale.
A los que no luchan por amor, por amistad, por vergüenza.
Para los que creen que la amistad es estar junto a alguien dos días seguidos.
A los que tienen miedo de decir lo que piensan.
Para los amantes del “porque sí”, o “por mis cojones”
A los que se conforman con la felicidad de la ignorancia.
Para los que creen que el respeto nace de la siembra del miedo.
A los pobres de espíritu, ancianos de mente, cobardes de deseo, febriles de negocios, esclavos de sus miedos.

A todos estos, a los que el tiempo acaba poniendo en su sitio, todos estos, se merecen lo que tienen.

miércoles, noviembre 23, 2005

Resumen de noticias

Corre, escoge el camino que te caiga más cerca.
Tienes que ser fuerte, sé veloz, sé rápido.
Además sé valiente, lucha y enfréntate a todo el que se cruce en tus propósitos.
Debes ser frío, no debes mirar lo que dejes atrás.
Consigue todo, desea todo, que no te importe nada.




Días atrás, policías israelíes impedían a una multitud de niños palestinos acudir a la escuela. De verdad que hay cosas que no llego a entender.

lunes, noviembre 21, 2005

Japón, mira que está lejos, Japón

Parafraseando a aquellos genios de la canción de los años 90, y tras leer un poco en barrapunto he descubierto un nuevo pasatiempo, más adictivo aún que el sudoku. Se trata del kakuro.

Se trata de colocar números del 1 al 9 en columnas compuestas de dos a nueve celdas vacías, que se sitúan horizontal y verticalmente a lo largo de una cuadrícula. La suma de cada columna de cifras debe igualar el número clave que aparece en las celdas oscurecidas, divididas en dos por líneas diagonales. Estos números clave se sitúan bien arriba (para los problemas o columnas verticales), bien a la izquierda (para los horizontales). No se puede usar un número más de una vez en la misma columna, de tal manera que si la cifra clave es el 4 y tenemos una columna con dos celdas, los números requeridos serán 1 y 3, nunca 2 y 2.


La verdad es que estos japoneses son la pera, a mi parecer, tienen el carácter más peculiar del mundo, son capaces de lo mejor, y de lo mejor de lo mejor. Sólo hace falta echar un vistazo lo que cuentan de su país en la wikipedia o en la página de kirai.

Arigato

Escuchando Jaime Cullum – Get your way

jueves, noviembre 17, 2005

At the supermarket

Escena primera: Cola de supermercado de barrio, una cajera sirve a un cliente, dos señoras mayores charlan, una bien vestida, otra en chándal, esperan en la cola.

Señora bien vestida: Pues mi hija acaba de rechazar un trabajo porque se tenía que levantar muy temprano, ¡estoy de un humor!

Señora chándal: Pues yo me he levantado hoy a las seis de la mañana para ir a trabajar.

Señora bien vestida: Pues cuando llegue a casa le voy a cantarle las cuarenta, ¡esta se va a enterar!

Señora chándal: Pues yo llevo desde los quince años trabajando.

Señora bien vestida: Pues qué se ha creído la niña esta, rechazar un trabajo, ¡tal y como están las cosas!

Señora chándal: Pues la que no se va a levantar temprano en su vida es la Leonor esa.

Señora bien vestida (a su bola): ¡Para matarla, para matarla!

Señora chándal: Pero que maja es de cara la niñita Leonor, oye.

Le toca el turno de caja a la señora bien vestida, se acaba la conversación.

Pensamientos de un servidor mientras espera detrás de ellas:

A) Efectivamente, las dos no hablan el mismo idioma.
B) Iba a entrar en la conversación y exponer mis ideas sobre la sociedad enclaustrada y esclavizada por el trabajo, sus “pros” y sus “contras”, pero pensé que no me iban a escuchar.
C) Iba a entrar en la conversación y exponer preguntas interesantes: ¿ está buena su hija ? ¿ dónde ha encontrado esas galletas que lleva en su cesta ? Pero pensé que no era el momento oportuno
D) Iba a entrar en la conversación y explicarles mi opinión sobre Leonor, borbona ella. Pero preferí mantener mi silencio.

Y por hoy no tengo nada más que contar.


Escuchando Los Chichos – Bailarás con alegría

lunes, noviembre 14, 2005

Decir lo correcto, en el momento exacto.

Una de las habilidades más escondidas del ser humano, y menos practicadas por la sociedad es la habilidad de decir las palabras que justo quiere escuchar tu oyente, sin que éste se percate de la intención de las mismas. Vamos, como dice mi abuela, tener mucha labia, mucha mano izquierda, mucho arte, etc, etc.

Y es que hay personas que tienen ese don innato, capaces de convencerte de las cosas más inverosímiles. Son capaces de convertir en medias verdades, grandes mentiras, y al revés. A veces, sólo por el mérito de su perorata merecen el aplauso y la ovación de sus contertulios. Tiene bemoles el asunto...

Escuchando - BSO Charly y la fábrica de chocolate

Pato patatero

El perro de mi vecino sigue ladrando, así que he decidido tener mi propia mascota.

sábado, noviembre 12, 2005

Momentos

Son estos momentos que sabes que has desperdiciado.
Momentos solitarios en la vida, que no tienen sentido, ni lugar.
Ocurren por ocurrir, y sabes que nunca se grabarán en tu memoria.
Son absurdos, salidos de tono,
incoherentes y no casan con tu estilo de vida.
Son costumbres, sin llegar a ser recuerdos,
son apósitos de vida que puentean dos instantes.
Son este momento.
Lo recordaré hasta que deje de tener interés para mí,
porque muchos otros llenarán el hueco que lo cubría.
La selección, al fin y al cabo,
reside en el lugar de cada momento,
y cada lugar tiene el suyo,
y cada momento, su tiempo.

miércoles, noviembre 09, 2005

Aquellos hombres de mono azul

Por circunstancias de la vida, tengo que tratar a menudo con gentes de mono azul, hombres hechos y derechos, de manos endurecidas por el tiempo.
Los hay de todo tipo, los hay que hace tiempo que se conformaron con la vida que tienen, y que se limitan a dejar pasar el tiempo, en busca de "placebos", alcohol y demás señoritas de compañía. Los hay inconformistas, que te reprochan cada una de tus decisiones, por aquel extraño orgullo de que alguien que puede ser su hijo les pueda decir como hacer su trabajo. Los hay felices con el trabajo que desarrollan, calmados, que no tienen problemas en escuchar nuevas opiniones. Y luego están los que creen que nunca se equivocan. A ellos, a los que se creen que nunca se equivocan, siempre les digo que yo, desde que me levanto hasta que me acuesto, estoy continuamente equivocándome. Y normalmente, me paso el día rectificando mis errores.
Pero una de las partes que más me gusta de mi trabajo es aprender de ellos, de sus vidas, sus alegrías y sus miserias. Son tantos, de lugares tan distintos, que lo único que les une son las manchas de su mono azul. Son tantos, que merecen ser tenidos en cuenta.

lunes, noviembre 07, 2005

El hombre de papel (II)

El hombre de papel hace tiempo que dejó de pensar y tomarse las cosas a la tremenda. La ventaja de todo esto es que vivía despreocupado en un hilillo de felicidad que cubre los problemas y no los dejaba ver. Antes, cuando todo le afectaba en demasía. Cuando analizaba al segundo los gestos de las personas y buscaba siempre la vuelta a las palabras, antes, era más infeliz. Se preocupaba por todo. Ahora que la vida marchaba más deprisa decidió dejarse llevar, aún a costa de cometer fallos imperdonables y dejar de sentir y ser sensible. Dejarse llevar por el tiempo, el destino y las personas que le rodeaban. A ver que salía.

De repente, se levantó un día y se encontró falto de motivación. De pronto le costaba concentrarse en su vida diaria. Salía a la calle y no le movía nada especial. Cuando se despertaba por las mañanas su vida se convertía en un vacío que no sabía empezar a llenar. El hombre de papel se había acostumbrado a controlar sus sentimientos lo máximo posible, y a no dejarles paso. El hombre de papel se había equivocado. Y entonces el hombre de papel pidió perdón por todos sus errores, a todas y cada una de las personas a las que le había hecho daño.

Escuchando - Pastora - Invasión

domingo, noviembre 06, 2005

El hombre de papel

El hombre de papel lloraba al ver que alguien veía sus sueños cumplidos. La victoria sufrida de un deportista, algún artista que recoge un galardón, un voluntario que trabaja para los demás. Y se imaginaba en sus puestos, llorando a lágrima viva, con la cara desencajada del esfuerzo que le había llevado hasta allí. Y sin embargo después volvía a la cruda realidad. El hombre de papel todavía no encuentra el equilibrio entre la esperanza y la realidad, entre lo que espera del tiempo y del esfuerzo y los hechos por sí mismos. El hombre de papel aprende a valorarse desde la aceptación de que no es único, ni distinto, ni mejor ni peor. Su principito se aleja y la filosofía con la que creció se desvanece. No caben principitos en este mundo, o bien se necesita mucho valor para vivir siéndolo. El hombre de papel echaba de menos a su amigo, mentor y ejemplo. El hombre de papel se tendrá que conformar con lo poco que pudo aplicar de lo mucho que aprendió de dicho libro. Al hombre de papel siempre le quedarán Cien años de Soledad.

sábado, noviembre 05, 2005

La vida secreta de las palabras

Hieren más las palabras, cuando las conservamos dentro nuestro. La película de Isabel Coixet, demuestra una vez más, desde el silencio y las miradas, como el dolor interior es tan difícil de explicar con las palabras, que cuando lo hacemos, es para llevarse todo por delante. La película es una buena elección, para entender muchos silencios, y para aprender la importancia de arriesgarse para ganar algo en la vida.

viernes, noviembre 04, 2005

Ladridos

Lo siento. No aguanto al perro del vecino. Ladra. Ladra. Ladra mucho. Y no es mi vecino de al lado, es mi vecino de enfrente, a quince metros de mi puerta.
Por las mañanas, cuando salgo a trabajar, ladra. Ladra mucho. Y no es un ladrido de perro normal, es un ladrido agudo, que se te clava en el oído. Y cuando vuelvo de trabajar, ahí está otra vez, ladrando detrás de la puerta. Ladrando como si tuviera una aguja clavada en el estómago, como si fuera un "castrati" contento de escucharme subir las escaleras. Y os juro que he intentado imaginarme que el perro ladra porque es feliz de escucharme, pero aún así nada, no consigo cogerle cariño. Una vez intenté que no me escuchara mientras subía las escaleras. Subía de puntillas, con unos pasos ágiles y elásticos dignos de la mismísima Isadora Duncan y justo bajaba un vecino por lo que tuve que recomponer mi gesto y parecer una persona coherente. Y nada. Ladrido al canto. Además el vecino me mira como si fuera anormal.
Como siga así, dentro de poco soy yo el que me adelanto al perro y le ladro.

jueves, noviembre 03, 2005

Historias ínfimas del metro

El metro de Madrid tiene efectos narcóticos. Sólo basta montarse en él, mirar a tu alrededor, y bostezar. El hambre crea la necesidad, y en un espacio tan cerrado las miradas marcan las distancias. Distancias entre el hombre y la mujer, entre el rico y el pobre, entre el oriundo y el extranjero. Y a la vez de todo esto, el metro transporta vidas, miserias, libros llenos de mundo y mundos enteros en cada persona. Nunca probé decir "Hola" nada más entrar en el vagón. Nada más lejos de ser un poco humanos en un transporte tan lleno de vidas y miradas. Parece que como todo es transitorio todo vale.

martes, noviembre 01, 2005

Dos nuevas lunas alrededor de pluton

Como he descubierto en barrapunto, se han localizado dos nuevos satélites orbitando a plutón. Noticia interesante, no podemos estar más de enhorabuena. Me siento un poco responsable de aquellos dos "satelititos", ya que mi blog en su segundo renacer se siente un poco padre. Esto unido a que los príncipes y los españoles estaban preocupados por el sexo de su recién nacido, por su nombre, o por su condición de infante/a, príncipe/esa o gerifalte/a, me hace sentirme un poco como ellos.

¿Qué nombre les pongo a los dos nuevos satélites?

¿Al ser gemelos, niño y niña? ¿Cómo soluciono el problema de la sucesión?

¿Quién me subencionará las orbitas de estrellas, los anillos estelares y demás cuidados que los satelititos necesitan?

¿Solicito a Zapatero una reforma de la constitución para que puedan reinar uno los años pares y otro los impares?

Uf, que complicado...


Escuchando - BSO 2046 - Long Journey